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Largo carrusel mental violento

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Buscador de Google: Alfredo Manussi. Los resultados de la búsqueda arrojan fotografías de hombres en traje, ejecutivos, abogados tal vez; perfiles de LinkedIn. Intento otra vez: Escritor Alfredo Manussi. Ahora el buscador sugiere: ¿Alfredo Manucci? No existe un Alfredo Manussi cuya obra sea tan conocida como para aparecer en Google ni mucho menos en la novela de Naief Yehya. Qué forma tan extravagante de iniciar un texto, ¿cierto? Lo entiendo. Sin embargo, no desistiré porque mi intención es acercarme precisamente al arrebatado pensamiento de una mente ansiosa a las tres de la mañana. Aquella forma de estratificar la realidad que se convierte en un carrusel mental violento del que es complicadísimo bajarse. Creo que todo empezó al martes pasado. Trabajé el fin de semana tocando la guitarra como lo hago desde hace algunos años. Así, los lunes por la mañana los pies me duelen horrores y me doy un descanso. Pero tenía un nuevo trabajo en puerta y a sabiendas del estrés mental que esto...

¿Nadie nos va a extrañar?

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Se estrenó en Amazon Prime Video la segunda temporada de Nadie nos va a extrañar, la exitosa serie juvenil que apela a la falsa nostalgia de los 90 y que sin que nadie lo advirtiera se convirtió en un fenómeno, particularmente en las redes sociales. La trama es sencilla, un grupo de chicos que vive la adolescencia en la caótica década de los noventa, fraguan una amistad con base en su propia empresa de prepa: vender tareas a los no tan inteligentes antes del boom de la internet. La serie está construida cuidadosamente con una narrativa sólida y una ambientación eficaz, decir entonces que apela a la falsa nostalgia más bien parece un insulto para quienes la disfrutamos, pero el fenómeno en redes lo hace patente. La serie se estrenó en agosto del 2024 sin muchas luces. Pasó relativamente desapercibida hasta que comenzaron a hacerse virales ciertos edits con escenas y canciones que fueron usadas como soundtracks . Caifanes, Duncan Du, Fey, Kabha, Héroes del silencio, etc. En Tikto...

Que gane Argentina

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Leí hace unas semanas Cuchillo, de Salman Rushdie. Es un libro en que el escritor relata todo lo acontecido luego de que un fanático religioso intentó asesinarlo en Pittsburg. Paradójicamente durante una charla en un refugio para artistas cuya labor ha puesto bajo amenaza su vida. La obra de Salman ha sido controversial porque en ella critica la religión de su país, de ahí que el Ayatola amenazara con cuartar su vida hasta casi conseguirlo en el 2022. Había intentado leer un libro de fantasía de Salman, pero no me atrapó. Cuando eso pasa pocas veces lo intento de nuevo con ese escritor. Sin embargo, al leer la síntesis de Cuchillo en la librería no lo dudé y lo compré. Su agresor le atestó más de 30 puñaladas, la más escandalosa en el ojo derecho, el cual perdió. No obstante, el libro es ameno y está lleno de humor. Compara su ojo perdido con la icónica imagen de Méliès. No aborda demasiado la postura radical de su agresor, pero usa la fantasía para simular una charla entre los d...

Un perro bajo los escombros

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  Intenté leer por la tarde, no sé porque no he podido concentrarme en la última semana. No pude, con el libro frente a los ojos, estos comenzaron a cerrárseme. Me dormí un poco. Al despertar me sentía enfermo. Con fiebre. El estómago me ardía. Ya no pude leer, simplemente pasé canales en la televisión. Hace unos días miraba Nadie nos va a extrañar. Es una serie con fallos, pero potente en la nostalgia. Lo primero que pensé fue: tienes que ver esto. Ahí entendí algo, que no es que los sentimientos desaparezcan, más bien se quedan refractados en ciertos momentos, como escuchar A un minuto de ti y Los dioses ocultos y saber que eso habla de otra época refractada en que antiguas generaciones mataban episodios que construyen sociedades en duelo. Como si te viera a ti al ver a la protagonista. En Tiktok hay edits de eso. Pero sobre todo pensar: no hay ya un “nos” que pueda decir “ve esto”. Que esas palabras tocan fondo y solo queda un cigarro de noche con apenas gozo de saber que a ...

Agencia política de la sexualidad

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  La foto que ilustra este texto junto a la del texto anterior ( Construcción del conflicto sin drama aparente ) las tomé en un hotel de paso en el entremés de un revolcón. Digo revolcón por la fonética lúdica que le imprime al evento. Dos fotos de una carga erótica importante. Fotos capturas consensuadamente y con la aprobación de hacerlas públicas. Usé la primera foto seguro de mantener en secreto la identidad de mi acompañante, pero sin importar las condiciones, luego de postearla estaba tenso pues no sabía de cualquier modo cómo era que ella iba a reaccionar. Lo que escribí fue honesto, más allá de la carga erótica de la imagen me cautivó el fondo de la foto, hallarme en esa guarida intima de seguridad en un pacto veloz de placer alejado de los estigmas libidinales. Me di cuenta también de que mi motivación para escribirlo era la culpa. Por un lado, de no herir a terceros y por el otro, aquella sensación de vacío pues parecía que si no había un drama de por medio no existí...

Construcción del conflicto sin drama aparente

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  —¿Por qué a oscuras? —le pregunté, cuando entré a la habitación—. —Se siente más cool. —respondió, tendida sobre la cama con una bata de satín guinda—. Se le tonaba serena, fresca a pesar del calor afuera. Sonaba de fondo la canción de Wilco que le había mandado minutos atrás, aún en el taxi.   El tacto de su boca era suave, pero la suavidad no hacía que el manejo fuera delicado ni precavido. El monte hechizado ensombrecido por la ventana y la luz del pasillo. Cruzar el antebrazo por detrás de la cabeza no fue un gesto desdeñoso sino de confort . La mano que se desplomó sobre mi pecho para hallar su centro me distrajo de la contemplación de la ventana, y gracias a esa foto, recuerdo que mientras la miraba me sentía guarecido del mundo afuera. Las cortinas amarillentadas por el foco de pocos watios en el corredor me hizo pensar en todos mis años vividos en la ciudad. De pronto no eran tan pesados. Me reía del mundo afuera, pero particularmente estaba absorto d...